viernes, 1 de julio de 2011

Los Implicados 4 - Karl HESSELSCHWERT



Hijo de un postillón de la Residenz, Karl HESSELSCHWERDT nació en Munich el 6 de febrero de 1840. A los 16 años fue admitido a la servidumbre del príncipe Adalberto de Baviera (1856) para ocho años más tarde (1864) ser adcrito como postillón y palafrenero de Su Majestad. En 1866 fue finalmente nombrado oficial de los establos reales.
Lo interesante del personaje es que poco a poco, con el descenso de la estrella de Hornig, fue creciendo en la intimidad con el Rey, haciéndosele indispensable tanto como palafrenero como mensajero.
No se sabe hasta qué punto flanqueó con el Rey la barrera de las relaciones amorosas y/o físicas, lo caso es que suplantó a Hornig como intendente sin nombramiento en la Casa del Rey. Luis II lo envió de viaje a varios países, incluso á la corte Otomana, para pedir préstamos para la construcción de sus castillos.
Al comenzar la intriga que llevaría a la deposición del Rey, Hesselschwerdt - estando aún a servicio del monarca - prestó declaración ante la comisión de médicos, en las que no ahorró nada a la persona de Luis II, de hecho su declaración contribuyó a hundir - si acaso se podía más - la figura del Rey para declararlo finalmente incapaz.
La noche de Neuschwanstein, Hesselschwerdt estaba ausente. Luis II no volvería a verlo jamás.
Se ignora la fecha y lugar de su deceso.
Qué interés podía tener un palafrenero, por más íntimo que fuera, en la deposición de Luis II? Simplemente la oportunidad d estar siempre del lado del poder, del vencedor y del distribuidor de mercedes. Conociendo la trama de la intriga y los propósitos del gabinete ministerial, Hesselschwerdt se ausentó a propósito para evitar verse mezclado en una historia de la cual nada podría obtener, a no ser prisión y quizá condena.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Los Implicados 3: barón Johann von Lutz



Hijo de un profesor de escuela primaria en Franconia, Johann LUTZ nació en Münnerstadt el 4 dediciembre de 1826; su madre era hija de un médico cirujano. Durante su infancia Lutz vivió con sus padres en la modesta vivienda de la escuela.
A partir de 1835 y hasta 1843,Johann Lutz frecuentó la escuela en Münnnerstadt. En 1843 la familia se transfirió a Würzburg donde el padre se empleó como maestro de música con una mejor remuneración.
Johann ingresó a la Universidad de Würzburg en donde obtuvo, en 1848, el diploma de abogado y en 1850 fue el primero del curso en el examen de Estado.
En 1852, trabajando ya como abogado, casó con Caroline Reuss (sin relación con la familia principesca). Diez años más tarde, tras una carrera fulgurante, fue nombrado en Münich asesor del gabinete ministerial.
El Rey Maximiliano II lo nombró en 1863 Secretario del Gabinete, puesto que conllevaba una gran influencia sobre los asuntos de Estado.
Cuando Luis II ascendió al trono, Lutz estaba ya en el poder y su influencia creció puesto que desde un principio el Rey se desatendió de los asuntos del gabinete ministerial.
L'affaire Wagner supuso una ruptura momentánea en la carrera de Lutz puesto que al final supuso el licenciamento del primer secretario del gabinete Barón von Pfistermeister y del propio Lutz. Pero el 23 de septiembre de 1866 Lutz regresó al poder como Secretario del Gabinete, lo que le dio un acceso directo al poder.
Un año más tarde, 16 de septiembre de 1867, Lutz fue nombrado al ministerio de justicia hasta que el Primer Ministro príncipe Clovis de Hohenlohe-Schilligsfürst lo llamó al gobierno como Ministro de Justicia.
El nuevo Ministro defendió arduamente la independencia de la justicia y de la magistratura, y se destacó como un gran orador. Ese mismo año contrajo matrimonio por segunda vez con Anna Schmidt-Ostinger.
Tras la guerra franco-prusiana Lutz fue parte del equipo de ministros de Baviera para las negociaciones, al lado del conde de Bray y de Pranckh. Bismarck lo consideró una fuerza motora en las negociaciones, tanto que se reconoció que el Tratado de versalles fue obra suya.
En diciembre de 1969 fue nombrado Ministro del Interior para las Iglesias y los asuntos escolares (una especie de Ministerio de la educación).
El dogma de la infalibilidad del Papa, proclamado en 1870, fue relegado por Lutz a un asunto de fe y de moral, sin alguna incidencia política. En esta lucha feroz - recordemos que Baviera era tradicionalmente católica - Lutz contó con el apoyo incondicional de Luis II.
El 5 de marzo de 1880 Lutz fue nomnrado Presidente del Consejo de Ministros de Baviera (Primer Ministro), que reunía seis ministerios en el poder ejecutivo. Ese mismo año Luis II lo hizo ingresar en el cuerpo de la nobleza hereditaria del Reino y en 1883 le concedió la baronía hereditaria con la partícula nobiliaria, por lo que el Barón von Lutz intentó siempre ocultar sus orígenes,fue una de las razones por las cuales se convirtió al catolicismo.
Lutz vio en la decadencia mental del Rey un grave peligro para los asuntos de Estado. Cuando Luis II comenzó a pensar en un cambio ministerial, Lutz propuso la deposición del Rey y el nombramiento del príncipe Liutpold como regente.
Tras la muerte del Rey, el Barón von Lutz fue fuertemente atacado, acusándolo de haber actuado así porque su sillón ministerial estaba en peligro. Lutz supo defenderse alegando que para él se trataba de salvar la reputación de la Corona que, no olvidemos, estaba ya dentro del Reich. Cuando el Parlamento aceptó la regencia del príncipe Liutpold, exigió sin embargo el cambio de losministros. Lutz obtuvo el apoyo no sólo del Regente sino del propio Bismarck, y se quedó en el cargo.
En 1887, el Barón von Lutz se casó por tercera vez con Marguerite Riedinger.
En la primavera de 1890, el Barón von Lutz sufrió un accidente vascular cerebral, lo que provocó su renuncia el 30 de mayo del mismo año.
Falleció el 3 de septiembre de 1890 en su propiedad sobre el lago de Starnberg, en Niederpöcking.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Los motivos del príncipe Liutpold



Liutpold, Príncipe Regente de Baviera (1911)

Comencemos diciendo que Liutpold tiene una coartada: el 13 de junio de 1886 se encontraba en Münich y no en el castillo de Berg, donde acababa de llegar Luis II, el Rey depuesto, rodeado de un emjambre de médicos y guardias.
Pero volvamos al día del nacimiento del futuro Luis II en Nymphenburg. Aquella calurosa mañana de verano se apiñaban en torno al Rey Luis I en la antecámara neoclásica de la Princesa Heredera todos los príncipes dela dinastía y los miembros del gobierno. Más de una mirada provocadora iba dirigida a Liutpold. Hasta entonces la línea de sucesión al trono estana compuesta de esta manera
A S.M. Luis I sucederían
1. Maximiliano, Príncipe Heredero
2. Príncipe Liutpold
3. Príncipe Luis (hijo del anterior)
4. Príncipe Adalberto
El príncipe Othon había renunciado a sus derechos al trono al aceptar el trono de Grecia. El heredero vivo más próximo hubiera sido un hermano de Luis I, el príncipe Carlos Teodoro de Baviera (1795-1875) pero que había contraído dos matrimonios morganáticos sucesivos: en 1823 con Sophie Pettin, titulada Baronesa von Barystorff, y en 1859 con Enriqueta Schöller.
En ausencia de herederos, la corona pasaría a la rama secundaria de los Wittelsbach, los Duques de Baviera, cuyo jefe de familia era el exéntrico duque Maximiliano, llamado por todos Phantsius.
Liutpold tuvo una gran desilución - mezclada de una alegría familiar natural - al anunciarse que su hermano Maximiliano era padre de un varón.
Pasados dos meses del nacimiento, los Príncipes Herederos se trasladaron al castillo de Hohenschwangau, al sur, a apenas 7 kilómetros de la frontera con Austria.
Liutpold volvió a la sombra.
Nadie dejó traslucir nada sobre las reacciones delos miembros de la Familia Real, todos habían sido educados a jamás dejar traslucir sus emociones.
Poco sabemos de la personalidad de Liutpold en la época; correspondencias y otros documentos yacen en el fondo de los archivos de la familia Wittelsbach, pero conociendo el tipo de educación de los príncipes en la época y los tipos de condicionamientos a los cuales eran sometidos podemos reconstruir la base de la personalidad de Liutpold de Baviera, un carácter que no escapaba a la regla.
La Corona suponía cierto una enorme responsabilidad pero al mismo tiempo un rango y una larga lista de privilegios, pero al mismo tiempo una misión.
El Electorado de Baviera había sido elevado a Reino en 1806, gracias a Napoleón y el tratado de Lunéville. Pero tras la desastroza campaña contra Rusia, el neo-Rey Maximiliano I se coaligó oportunamiente a la alianza europea anti-napoleónica y se vio confirmado títulos y territorios por el Congreso de Viena (1815). En 1818 Maximiliano I refrendaba las bases de la nueva Monarquía constitucional parlamentaria de Baviera.
Liutpold no fue educado para ser Rey, aunque compartía usos y enseñanzas con sus hermanos mayores. En la familia real abundaban las mujeres y sólo los varones eran suceptibles de heredar el trono. Todos los Baviera - con alguna excepción - habían contraído espléndidos matrimonios pero eran escasos los príncipes Wittelsbach que pudieran reforzar la lista de sucesión. Por otra parte era extremadamente importante saber mantener el prestigio dela monarquía y el rango de la que, después de todo, era una de las dinastías más antiguas de Europa.
Cuando su hermano Othon fue proclamado Rey de Grecia, al no tener descendencia de su matrimonio con la Reina Amalia, se habían hecho gestiones para que Liutpold fuese proclamado Príncipe Heredero de Grecia, pero la abjuración de la fe católica yla adopción de la ortodoya griega era indispensable. Liutpold se había negado alegando asuntos de conciencia. Fue así como el bello Adalberto había sido proclamado Príncipe Heredero de Grecia y Liutpold se mantenía como tercero en la sucesión, tras Othon.
Las excentricidades de Luis II chocaron terriblemente con el carácter de la Familia Real. Liutpold estaba escandalizado no sólo por la conducta personal del monarca - que llevaba con relativa discreción y secreto sus amores y dependencias - sino sobre todo por la actitud del Soberano que era la comidilla de Europa. Cuando un príncipe de Baviera era recibido en una corte en el extranjero todos se precipitaban a preguntarle "por la salud del Rey". Los gastos de la lista civil y del erario público, los préstamos constantes al extranjero para la construcción de sus residencias, su extraña conducta y su escasa participación en los asuntos del gobierno - francamente nula en los últimos tiempos antes de su muerte - se prestaban a todo tipo de conjeturas.
El que los príncipes de Baviera se hayan reunido para conferenciar más de una vez no hubiera tenido nada de extraño.
Luis II no se había casado y tras la ruptura de su noviazgo con Sofía Carlota de Baviera no manifestaba intención alguna de hacerlo. Su sucesor naturaly hermano, el príncipe Othon, había sido declarado demente. Liutpold podía esperar.
Puede el poder ser un móvil para cometer un asesinato? Ciertamente, pero en el caso de Luis II mucho más que el poder era el rango, el prestigio y la responsabilidad que - como se vería más tarde - Liutpold asumió con todas sus consecuencias.
Los motivos para matar al Rey existían, pero un príncipe, sobre todo uno llamado a suceder en el trono, no podía mancharse las manos de sangre. Hubiera sido un estigma que lo hubiera marcado de por vida.
Liutpold, pues, dio su visto bueno para la deposición del Rey y su internamiento; asumió todo el peso de la Corona de dos Reyes incapaces: Luis II, ya interno en el castillo de Berg, y Othon II (proclamado Rey a la muerte de su hermano), enfermlo mental irremisible.
Parafraseando los versos al asesinato del conde de Villamediana en la España de la Edad de oro: El puñal fue blandido por otro, pero la mano que lo guió, fue soberana?



Cuatro generaciones de Wittelsbach. De derecha a izquierda: El príncipe regente Liutpold, el príncipe Luis (su hijo), el príncipe Rupprecht de Baviera (su nieto) y el príncipe Liutpold (fallecido a los 13 años). Fotografía de 1911.